Hamaca o coy. Dormir en el barco.

 En El Cofre

La hamaca es sin duda parte de la iconografía del mar, introducida en los barcos Europeos hace unos 500 años. No se tiene muy claro el origen de las hamacas, siendo peleado por distintas culturas de America, por un lado hay teorías que apuntan a que fueron los Mayas, que las construían con la cortezas del árbol hamak y cañas, o de la zona de las Antillas, donde del taíno (lengua indígena de la zona) etimológicamente hamaca significa red de pescado.

Con la llegada de los conquistadores al nuevo mundo, la hamaca rápidamente se extendió hacia el caribe, ya que era una buena manera de mantenerse ventilado y a una altura que permite estar por encima de bichos y animales que rondaran la zona. De hecho, Cristobal Colon al volver de su famoso viaje del descubrimiento (1492), no solo se trajo todo lo que ya conocemos como tabaco o patatas…, sino que también volvió con lo que sería una gran revolución para la navegación que acabaría expandiéndose por todo el mundo gracias a las empresas comerciales del siglo XVI.

¿Por qué la hamaca se convirtió en una revolución?

La hamaca en el mundo marino se conoce como coy y rápidamente se convirtió en un elemento muy práctico abordo principalmente por dos motivos.

El primero, no debemos olvidar que antes de su llegada, los marineros dormían en las cubiertas, teniendo entre otras consecuencias de los pantocazos unos cuantos golpes o huesos rotos. Los coyes, colgados de los baos del barco compensa el movimiento del barco, volviendo más cómoda esta situación.

La segunda era por motivos prácticos. Lo normal es que los marineros durmieran en la bodega si el barco no llevaba carga y en cubierta si esta iba hasta los topes. Las hamacas se colgaban de los baos y te permitían dormir por encima de la carga sin correr el riesgo de quedar aplastado por un corrimiento de la carga. Además, los coyes ocupaba mucho menos espacio que las literas fijas, pudiendo ser dobladas y estibadas en los momentos en los que no iban a ser utilizadas. Si la comparamos con las literas, ya no era solo una cuestión de espacio, sino también de peso, pudiendo cargar más los navíos. Los coyes se estibaban en las batayolas de cubierta (lo que vendría a ser la barandilla del barco), sirviendo de protección frente a astillas en caso de ataque de otro buque.

Me imagino a los marineros de la época intentando dormir en un espacio reducido, con todos los coyes pegados, dando pantocazos con los crujidos del barco y con olor a humanidad…todo un lujo…

La utilidad del coy no acababa tras la muerte del marinero pues también se le usaba para amortajar el cadáver. Cuando se daba una perdida humana en la travesía, no tenia sentido mantener un cadáver abordo durante largos periodos por motivos obvios. Para ello, eran envueltos en su propio coy, cosido y normalmente lastrado con balas de cañón para terminar descansando en el fondo del mar. El mundo de los marineros siempre ha sido supersticioso, creyendo en este caso que si el fallecido no recibía un entierro digno en el mar, el espíritu vagaría por el mar con el objetivo de atormentar a los tripulantes que no le dieron digna despedida.

Las hamacas dejaron de ser populares con la llegada de los grandes buques a motor, manteniéndose en ocasiones en barcos de recreo.

¿Cómo es dormir en los barcos de competición?

Por ejemplo en la volvo son pequeños catres en los que no tiene pinta de ser cómodo aguantar los pantocazos. Me quedo también con un detalle que leí hace no mucho por los trimaranes del Trofeo Julio Verne en el que comentaban que debían dormir con los pies hacia proa para prevenir lesiones o esguinces cervicales debido a las grandes velocidades que navegan y los pinchazos en las olas.

Leg 01, Alicante to Lisbon, on board Turn the Tide on Plastic. Photo by Jen Edney/Volvo Ocean Race. 24 October, 2017

Consejos para dormir en el barco:

Ya para terminar, un par de consejos a la hora de dormir en el barco. Estando parado posiblemente los mejores camarotes sean los de proa, pero navegando es sin ninguna duda el peor sitio (es la zona en la que se notan más los pantocazos, siendo prácticamente imposible dormir). Las cabinas de popa no tienen tanto movimiento, pero si la navegación es a motor el ruido puede ser muy molesto, así que el sitio para mi perfecto es el habitual sillón del salón central.

Saludos y buenas travesías!!

¿Te ha gustado? Ayúdanos a compartirlo
Últimas entradas

Dejar un comentario