Hombre al agua (man overboard). Qué hay que hacer

 En El Cofre

Después de la terrible situación vivida en la última etapa de la Volvo Ocean Race, en la que los equipos cruzaban cabo de Hornos y que costó la vida del tripulante del equipo Sun Hung Kai Scallywag John Fisher, queríamos aprovechar para hacer un repaso de como actuar y prevenir situaciones de hombre al agua.

Hay una cosa clara, no hay manera humana de evitar al cien por cien un hombre al agua, sin embargo, aplicando una serie de medidas preventivas podemos minimizar el riesgo. No se trata de una temática apetecible, pero si queremos disfrutar de este deporte, debemos ser conscientes de sus riesgos y de como actuar ante ellos.

Prevención

No nos cansaremos de decir que la prevención es la palabra clave. Al fin y al cabo, prevenir evitará llegar a situaciones extremas de las que nos podamos lamentar durante mucho tiempo. Salvando las distancias con el caso de la Volvo, nos centraremos más en lo que viene siendo habitual en las salidas de los que nos tomamos la náutica como hobby.

La primera medida a la que debemos prestar atención es el estado de los candeleros, pasamanos y púlpitos, siendo estos la primera barrera ante una posible caída al mar.

El material de seguridad que debemos llevar a bordo depende del tipo de navegación que realicemos y en que zona tengamos despachado el barco (hablaremos de las zonas y del material de seguridad en otra entrada). Los aros con sus pilas para la luz, las bengalas… no son solo material para pasar las inspecciones pertinentes.

Son errores muy comunes los de caer en la dejadez de su mantenimiento, tenerlos estibados en sitios poco prácticos o no explicar a la tripulación su manejo y protocolos en caso de necesidad.

Extremar las precauciones en caso de mal tiempo. Lo habitual en una motora con mal tiempo es que toda la tripulación permanezca dentro del barco o protegida en la bañera, mientras que en la navegación a vela se está mas expuesto, teniendo que caminar por la cubierta para tomar rizos o cambiar velas, exponiéndose al riesgo de ser derribado por una ola o simplemente perder el equilibrio por un pantocazo.

El arnés pasa a ser fundamental en estos casos, al igual que en navegación nocturna o en navegaciones en solitario, sean cuales sean las condiciones de mar y viento.

“Una mano para ti, la otra para el barco”

Por otro lado, las compañías de electrónica náutica han ido desarrollando distintos sistemas para facilitar la localización de personas que caen por la borda. Van desde botones de MOB (man overboard) que sitúan en el GPS la posición en la que ha ocurrido, a dispositivos de radiobalizas personales o brazaletes como los que usan los navegantes en solitario; que al alejarse a una distancia del receptor fijo en el barco, aproan el mismo y emiten una llamada de emergencia.

Qué hacer cuando hay un hombre al agua

Hay que dar la voz de hombre al agua, sí, pegar una buena voz, ya que puede darse el hombre al agua sin que el resto de la tripulación se de cuenta. De esta manera nuestros compañeros podrán ponerse alerta y le daremos la tranquilidad al “náufrago” de saber que le hemos visto.

El timonel pondrá el timon a la misma banda por donde ha caído el naufrago para separar la popa y la hélice del mismo, al igual que se pondrá punto muerto en caso de navegar a motor. Si navegamos a vela, nos aproaremos para parar el barco lo antes posible.

Activaremos el MOB en el GPS o VHF y lanzaremos el aro salvavidas u objetos flotantes que tengamos a mano. No solo será útil para ayudar a mantenerse a flote, sino que también ayudará a no perdedlo de vista en ningún momento.

Realizaremos una llamada de urgencia PAN-PAN si necesitamos ayuda para recuperarlo, o una llamada de MAYDAY si perdemos de vista al náufrago, pulsando el botón de distress si tenemos radio con llamada selectiva digital (LSD).

Si visualmente tenemos claro donde está el náufrago, al final no es tan importante como llegar hasta él, sabiendo que me debemos abordarlo a unos 0-50 grados respecto al viento. De todas formas las maniobras mas famosas son la de Boutakow y la de Anderson, así como la de búsqueda por sectores, espirales cuadradas o el método del minuto, en casos en los que nos sabemos donde está el náufrago.

Una vez alcancemos el náufrago, le recogeremos por la popa o por la banda de sotavento, protegiéndole de las olas y del viento, para posteriormente secarlo y abrigarlo con ropa seca de forma que entre en calor. En el caso de que se encuentre inconsciente, la situación es más compleja, por lo que merece un artículo a parte.

¿Y SI SOY YO EL QUE HA CAIDO POR LA BORDA?

Hay dos factores importantes, el cansancio y riesgo de ahogarse, que con un chaleco o dispositivo de flotación se reduce a prácticamente cero; así como la hipotermia, que depende básicamente de la temperatura del agua y de la capacidad de nuestro cuerpo para perder calor, básicamente por la vestimenta y la “posición” en el agua.

Es decir, se debe evitar nadar en la medida de lo posible. En el caso de tener chaleco, adoptaremos una posición fetal cruzando brazos y piernas, y tratando de mantener la cabeza fuera del agua. Sin chaleco, esta posición no es factible.

 

 

 

 

 

 

 

 

En el siguiente enlace os dejamos como información de interés el manual de formación a bordo, donde aparece información muy útil sobre los distintos tipos de dispositivos de salvamento, así como métodos de supervivencia.

Qué no hacer en una situacion de hombre al agua MOB

  • Saltar al agua en su ayuda, tendremos 2 problemas en vez de 1.
  • Dudar o tardar en pedir ayuda
  • Perder de vista al náufrago

No querría terminar este capítulo sin hablar de una práctica que desafortunadamente se sigue viendo en nuestras aguas y que desde aquí animamos a erradicar: el “bow riding”. Consiste en ir en proa de una motora con los pies descolgados a pesar del riesgo que conlleva, ya que en caso de caída al mar por cualquier motivo,  se pasará por debajo del barco con la hélice girando…

 

¿Te ha gustado? Ayúdanos a compartirlo
Últimas entradas

Dejar un comentario