Mantenimiento anual del barco imprescindible que hacemos nosotros mismos

 En Mantenimiento

Desde que somos armadores de un barco de vela, siempre hemos realizado un mantenimiento anual del barco.

Para nosotros es imprescindible para que pueda encontrase en buen estado, poder salir a navegar con las mayores garantías posibles y que el material nos dure lo máximo posible antes de que se nos rompan, degrade y tengamos que repararlo o cambiarlo.

La mayor parte del mantenimiento lo intentamos hacer nosotros mismos por dos simples razones. Sale mucho más económico ya que no pagas la mano de obra a un tercero y además aprendes a conocer mejor tu barco, algo importantísimo si quieres mantener tu barco en el mejor estado posible.

Hay muchas cosas que al principio no sabíamos hacerlas nosotros y que incluso nos daba miedo el equivocarnos pero que con el tiempo, preguntando e informándonos hemos ido aprendiendo a cómo realizarlas y la verdad es que incluso acabamos disfrutando del tiempo que pasamos haciendo estas tareas de mantenimiento del barco.

Aunque nunca sin desmerecer las labores de distintos profesionales que a veces hay que contratar para que te hagan trabajos más especializados. En estos caso lo mejor es preguntar por referencias y no solo buscar los profesionales náutico más económicos ya que una reparación mal hecha puede salirnos aún más caro o que nos suponga un problema de seguridad para el barco y la tripulación.

¿Qué tareas del mantenimiento anual del barco hacemos nosotros mismos?

La varada anual, poner el barco en seco

Solemos aprovechar las vacaciones de Semana Santa o el puente de mayo que son los periodos de vacaciones más largo antes del comienzo del verano para poder hacer las tareas del mantenimiento del barco necesarios fuera del agua.

Cambio de patente

Comenzamos con el cambio de la patente del barco, la pintura que protege la parte sumergida del casco, orza y timón del caracolillo y toda la vida submarina que utiliza los barcos como punto de fijación para crecer.

Hasta 2015 hemos estado regateando por lo que utilizábamos distintas pinturas autopulimentantes, o de matriz blanda para que nos diera mejores resultados de rendimiento en las competiciones.

Como requiere más trabajo en el que cada varada eliminábamos la patente antigua completamente antes de volver a pintar la nueva y ya no competimos, hemos decidido cambiar y ahora utilizamos patentes de matriz dura.

Quitar patente antigua

Retiramos las capas antiguas de patente antes de pintar encima la nueva

Al ser un casco un Dehler 31’ la operación de lijado (que la hacemos con lija seca normal a mano, aunque ya vamos a invertir en una lijadora para la próxima vez) solemos dedicarle menos de un día, dependiendo del número de almas caritativas que acceden a ayudarnos (muy importante convencer a tus amigos que si quieren disfrutar del barco en verano, que vengan a mancharse las manos también cuando toca. Ofrecerles cerveza ayuda mucho).

Para pintar tardamos prácticamente lo mismo que con el lijado, siempre dependiendo de la meteorología gallega. Aunque los últimos años parece ser que los astros se alinean para que se ponga a llover el día justo que pintamos, para ello protegemos todo el perímetro del barco con plásticos para que la obra viva no se moje.

Cambio de ánodos de sacrificio

Al varar el barco, los ánodos son el primer elemento en el que nos fijamos para saber si han trabajado bien esa temporada y han protegido el resto de elementos metálicos sumergidos, esto lo sabemos si los ánodos de sacrificio tienen el aspecto de estar comidos.

Si en cambio se encuentran enteros y redonditos es una mala señal que indican que son de mala calidad y no han realizado su trabajo de “sacrificio”.

En nuestro barco los ponemos en el eje del motor y como somos un poco neuras le colocamos 2 unidades nuevas cada año y no solo una.

anodo zinc en eje motor

Los ánodos de sacrificio protegen el resto de elementos metálicos del barco

Es un tema que nos ha dado varias discusiones con otros armadores que dicen que es innecesario, pero como es nuestro barco y comprar un ánodo extra solo supone unos 12€ de más pues no vamos a escatimar en ese gasto que consideramos tan importante en el mantenimiento del barco.

Revisión de la pala del timón y de la unión de la orza-casco

Esta revisión es púramente visual. En nuestro caso el timón es de caña por lo que las sensaciones se transmiten directamente a la mano cuando navegamos y si existiera algún problema ya lo sabríamos de antemano, de todas maneras nunca está de más echar un vistazo para que todo está correcto y el desmontaje es bastante sencillo.

Con la unión de la orza-casco es exactamente lo mismo. La única diferencia es revisar también el estado de los pernos que no presenten signos de corrosión o fatiga y también la superficie que los rodea en la sentina, que nos pueden dar pistas de si existe algún problema.

En este caso ante la mínima duda lo mejor es contactar con un profesional para le eche un vistazo y nos diga si supone algún problema para la integridad del barco.

Revisión de la corredera

Hay que prestar mucha atención a la corredera incluso antes de varar el barco. En nuestro caso se encuentra junto a la sonda en el eje de crujía sobre un metro a la proa de la orza por lo que es el punto exacto por el que pasan las cinchas del Travelift para levar el barco y si se nos olvida quitarla la destrozaremos.

Simplemente aprovechamos la ocasión para desmontarla, limpiarla del caracolillo que tenga y comprobar que gira sin ningún problema.

Revisión de la jarcia del barco

Subimos una vez al año exclusivamente para revisar el estado de la jarcia. Comprobamos el estado de todas las uniones entre mástil, botavara, crucetas, obenques y stay.

Básicamente consiste en una revisión ocular para comprobar el estado general de los componentes de la jarcia y sus uniones.

En cambio, para asegurarnos de que los obenques y obenquillos están en buen estado solemos deslizarnos desde la parte superior del mástil repasando con la mano que el cable no tenga ningún “hilo” roto.

revision jarcia mastil

La revisión manual de la jarcia es muy sencilla

Engrasar los winches

Los winches, las piezas que se convierten en el auténtico músculo de un barco de vela también necesitan su cuidado y nosotros se lo damos anualmente.

Es un proceso que consiste en desmontar el winche, limpiar y engrasar todos los componentes móviles y cambiar los muelles interiores para que todo el sistema funcione a la perfección.

Pues estas son las actuaciones de mantenimiento anuales que vamos haciendo nosotros mismos cada año en el barco. También si hay otras pequeñas roturas intentamos arreglarnos nosotros en la medida de los posible.

¿Qué es lo que hacéis vosotros?

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José Martínez de Ubago Álvarez de Sotomayor
El mar es mi pasión y llevo navegando desde mi más tierna infancia, si no antes, tanto en vela ligera como en crucero. ¿Un sueño? Quién sabe, quizás acabar viviendo en mi propio barco.
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