Mantenimiento de cabos, consejos sencillos que deberías seguir

 En Mantenimiento

En los barcos un elemento con el siempre tendremos que contar es con la cabuyería, para amarrar y para poder navegar si es un barco a vela. Como todo en la náutica es necesario tener en cuenta que todos los cabos necesitan un mínimo de mantenimiento para alargar su vida y que estos trabajen en las condiciones óptimas.

Pautas sencillas para el correcto mantenimiento de los cabos

El mantenimiento empieza con la compra

Desde el momento que compramos el cabo ya tenemos que ponernos a la tarea. Es importante que cuando cortemos el chicote del extremo de la bobina o para coger la longitud que nos vaya a hacer falta no dejemos hebras sueltas que harán que el cabo vaya deshilachando poco a poco.

Puedes utilizar un cuchillo eléctrico que vaya quemando y fundiendo las fibras entre sí. Si utilizas un cuchillo normal puedes quemarlo después quemarlo después con un mechero para conseguir el mismo resultado.

En el caso de que tengas un cabo de cierto grosor puedes también probar a utilizar cinta aislante por donde vas a cortar y te dará el mismo resultado, al final es recomendable utilizar una aguja e hilo para rematar los extremos.

Cabos de amarre, qué hay que hacer para que duren

Los cabos de amarre requiere una explicación más particular ya que son con diferencia los que se encuentran más tiempo trabajando, los que mantienen el barco en su sitio y a la vez, los que menos nos preocupamos de cuidar.

Esta cabuyería suele ser de polyester ya que son más elásticos, suelen romperse por rozamiento y esto tiene una sencilla solución que es colocando algún elemento protector que rodee al cabo en la zona de rozamiento.

Por ejemplo, es muy habitual colocar un trozo de plástico tubular como una manguera, de un diámetro ligeramente superior para que el cabo pase por su interior y así evitar el rozamiento.

Como el trozo de manguera puede desplazarse de su sitio, amarrando un cabito alrededor de la goma y después a algún punto fijo del barco podemos evitar que este se deslice y esté siempre haciendo su trabajo.

manguera en cabo de amarre

Técnica muy sencilla para evitar que el cabo de amarre se rompa

Los muelles que vemos en los cabos de amarre no se ponen tanto para mantenerlos en buen estado ya que como acabamos de decir, estos se rompen sobre todo por rozamiento, si no para evitar tirones innecesarios en el barco y sobretodo en las cornamusas.

Qué hacer para que los cabos de labor duren más

El resto de cabos que podemos tener a bordo, sobre todo si es de vela, requieren una serie de cuidados también muy sencillos donde el sol y la sal son los enemigos a combatir.

Lo primero que debemos hacer es vencer la pereza y todos los que no se utilizan adujarlos y guardarlos lo menos húmedos posible ya que de otra manera sólo conseguiremos que se vaya deteriorando poco a poco.

El particular sonido de las marinas cuando hace viento viene de las drizas y amantillos que los armadores dejan a pié de palo, si en vez de eso los amarramos en otros puntos que eviten que estén en contacto con el mástil haremos que la funda del cabo dure más, el mástil no tenga marcas y los vecinos del barco puedan estar más tranquilos. En serio, lo agradecerán (aunque existen firmes defensores de este particular tintineo de los puertos).

Si vemos que estos empiezan a mostrar signos de desgaste y tenemos suficiente cabo, debemos inmediatamente pasar a darle la vuelta y así evitar que coincida el punto de rozadura, una operación muy sencilla de realizar a base de guías para que no se nos cuele por el palo o los reenvíos de cubierta.

Adujar cabos correctamente

Eliminar la suciedad de la cabuyería

Si tenemos cabos que empiezan a estar sucios por verdín y polvo debemos seguir los siguientes pasos:

  1. Meter cabo en cubeta con agua mezclada con lejía al 10% y dejarlo durante 6 horas.
  2. Sacarlo y frotar convenientemente
  3. Enjuagar con abundante agua dulce, preferiblemente caliente
  4. Dejar a secar en lugar adecuado, mejor que no esté al sol y ventilado

Cómo deshacerse de la sal de nuestros cabos

Cuando los cabos empiezan a ponerse duros y cuesta trabajar con ellos es porque tienen demasiada sal, para quitársela hay que seguir unos pasos muy parecidos a los de antes:

  1. Meter el cabo en cubeta con agua dulce y jabón neutro durante varias horas.
  2. Cambiar el agua y repetir el proceso al menos dos veces para asegurarse que retiramos todo el agua.
  3. Sacar los cabos, escurrirlos y dejarlos a secar alejados del sol a poder ser en sitio ventilado.

Son unos consejos muy sencillos que además apenas ocupan tiempo, y cogiendo un saludable hábito de mantenimiento periódico hará que se alargue la vida de tu cabuyería sin afectar a las características técnicas de los cabos y así pase más tiempo hasta que tengas que reponer el material.

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José Martínez de Ubago Álvarez de Sotomayor
El mar es mi pasión y llevo navegando desde mi más tierna infancia, si no antes, tanto en vela ligera como en crucero. ¿Un sueño? Quién sabe, quizás acabar viviendo en mi propio barco.
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