¿Navegar con FOILS, presente o el futuro?

 En El Cofre

Desde hace ya un tiempo vemos a muchos barcos navegar con foils, que son los apéndices que permiten “volar” a los barcos. Básicamente siguien el concepto de las alas de los aviones, haciendo que aumente la sustentación, disminuyendo así el rozamiento del barco sobre el agua y por tanto aumentando la velocidad.

Un poco de historia sobre los foils

moth antiguo

Andy Patterson en 1994

Aunque la pasada copa america se popularizaron con las increíbles regatas de match race con catamaranes de 72 pies voladores, no debemos olvidar que ya teníamos mucho antes de lo que pensábamos barcos que contaban con foils, como los Moth o el Hydropter.

No me atrevería a señalar quien fue el primero en soñar con este concepto, pero sí me gustaría nombrar a los que desde mi punto de vista han sido los pioneros en este tema.

A nivel de vela ligera, Frank Raison en 1974 fue el primero en colocarle unos foils de madera a un Moth (monotipo que nace como clase internacional en 1935), siendo modificado por distintos apasionados de estos apéndices como Andy Patterson o Ian Ward, aunque no se popularizaria con los barcos que conocemos hoy en día hasta principios del 2000.

Por otro lado, otro de los primeros en esta materia pero a una escala bastante más grande, fue Eric Tabarly, que batió el récord del Atlántico en 1997 con el barco Paul Ricard equipado con foils.

Quizás uno de los barcos más llamativos fue el Hydroptere, trimarán francés con foils, que en 2008 batiría el récord de velocidad de un barco alcanzado los impresionantes 51,36 nudos.

Hydroptere barco mas rapido del mundo

Hydroptere ha sido el primer barco en pasar de los 50 nudos de velocidad

Y así, poco a poco van apareciendo más barcos que navegan con foils, ya que a parte de fomentar el espectáculo con velocidades e imágenes espectaculares, está en el ADN humano el buscar la adrenalina de nuevas sensaciones y grandes velocidades.

“Frank Raison en 1974 fue el primero en colocarle unos foils de madera a un moth”

Es por ello que nacen competiciones con barcos como los GC32, los Nacra 17 (catamaranes que se utilizará en las próximas olimpiadas de Tokio 2020), o la noticia del cambio de los barcos de la Volvo Ocean Race hacia los IMOCA 60 que ya han empezado a contar con estos apéndices en la pasada edición de la Vendée Globe, sin olvidarnos también de las tablas de wind y kitesurf.

monocasco con foils

IMOCA en la Vendée Glove

¿Han llegado los barcos con foils a la vela de crucero o son solo para los pros y las competiciones espectaculares?

La verdad que me pregunto si se convertirá en el futuro y sinceramente la respuesta más probable sea un no, o por lo menos no creo que a corto plazo se extiendan por los clubs.

Sí es cierto que empiezan a aparecer barcos con esa idea, como por ejemplo el nuevo Figaro 3 del astillero Beneteau, que ya está en proceso de fabricación y saldrá al agua para hacer sus primeras horas de mar en verano del 2017.

Otro de los candidatos que va en la misma linea es el Gunboat G4, pero en formato catamarán.

Y aunque como ya he dicho que para mi por ahora es un no, sí creo que influenciarán los futuros diseños a nivel de estabilidad o en el desarrollo de nuevos sistemas orientados a mejorar las prestaciones, como es el caso del DSS (Dynamic Stability System), original de los barcos de Infinity Yatch.

Aunque los podemos ver ya en otros barcos como el Wild Oats en la última Sydney to Hobart, o el ganador del barco europeo de año 2016 Quant 23.

¿Y cómo afectan los foils a la vela ligera?

Esto puede ser otro cantar y en este caso sí que creo que iremos viendo barcos de vela ligera que navegan sobre foils más y más a menudo.

La clase Moth ya es una realidad y en el mundo de los catamaranes también se ha dado un gran paso con los foils, sobretodo en los clase A, el Flying Phantom o el Nacra 17 que llevará este tipo de apéndices para las próximas olimpiadas.

Hasta se ven vídeos ya en internet con Laser y Optimist despegando del agua.

¿Es peligroso navegar con foils?

Complicado responder, cada uno debe asumir hasta donde quiere llegar. Lo que sí está claro es que tiene un riesgo adicional, los Moth por ejemplo pueden rondar los 30 nudos y está claro que a más velocidad el agua “se convierte en un sólido”.

Por otro lado los foils confieren estabilidad, y en el caso de los catamaranes no se si incluso serán más estables al evitar que pinche el casco de sotavento.

Lo que es seguro es que la tecnología ya está aquí, pero ¿estamos nosotros preparada para ella?. En el fondo va pasando lo mismo que en los coches, nadie ve raro tener incorporado el ABS o los sistemas de tracción que han llegado desde el desarrollo de la alta competición y ahora son una parte más de los vehículos.

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