TEORÍA DE LA NAVEGACIÓN A VELA: ¿POR QUÉ CEÑIMOS?

 En La Escuela

Me acuerdo cuando era pequeño jugando en la piscina de mis abuelos, usaba cualquier cosa que flotara y con un palo, hojas o lo que encontrara, improvisaba una vela. Pasaba horas metiendo el “barco” por barlovento y recogiéndolo en sotavento.  Con el mismo concepto me imagino aquellos primeros navegantes que se movían a merced del viento y las corrientes hasta la evolución de los barcos hasta nuestros días.

La mayor parte de esta evolución se la debemos a la aviación, con el descubrimiento de la sustentación. Un descubrimiento como muchos otros casual que permitió comprender el porque se podía volar (el hombre empezó a volar sin tener claro qué lo hacía posible).

¿En que consiste este fenómeno?

La misma cantidad de viento pasa por los 2 lados del ala, solo que por uno recorre mas superficie generando una zona de menor presión hacia donde se generará el movimiento.

Así mismo, el viento no solo empuja a la vela en la misma dirección sino que actúa de igual forma que sobre un ala de un avión.

La quilla y el casco están proyectados para presentar la máxima resistencia al abatimiento para fomenta la marcha en sentido AD.

Es obvio sin embargo que es imposible que el barco avance exactamente en la dirección de su fuerza propulsora (dirección viento). Por ello cuando queremos navegar a vela contra el viento (ceñida), nos vemos obligados a zigzaguear con ángulos lo mas cerrados al viento posible.

Esto es mas que nada un intento de explicar de una manera sencilla un fenómeno mas bien complicado, sin obsesionarse  ya que muchos son y somos los que navegamos de ceñida contra el viento sin dominar estos conocimientos teóricos, pero si evitando la frustración de verse aproado contra el viento sin avanzar.

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