Los mares y vientos del sur, solo para valientes

 En El Cofre

En el Hemisferio Sur, el aire frío y más denso hace que los vientos del sur sean también mucho más fuertes y duros y a cada paralelo se le ha otorgado un nombre debido a las intesidades del viento por aquellas latitudes.

Estos vientos soplan con gran intesidad en dirección oeste-este, causados por una única combinación entre el desplazamiento de grandes masas de aire desde el Ecuador hacia el Polo Sur y la práctica inexistencia de masas de tierra que puedan actuar como barrera (excepto las islas de Tasmania, Nueva Zelanda y la parte mas sur del continente Americano) para frenar la velocidad de estos vientos.

Los vientos del sur

El paralelo 40, los 40 rugientes

Entre los paralelos 40 y 50 del Hemisferio Sur nos encontramos con uno de los régimen de vientos más famosos del mundo, los 40 rugientes o Roaring Foarties.

Durante los siglos XVI y XIX estos vientos fueron utilizados por los veloces Clippers para al salir de Europa y rodear el Cabo de Buena Esperanza, poder comerciar con las Indias y Australia. Más tarde volverían a coger los vientos de los 40 Rugientes para rodear el famoso Cabo de Hornos y volver a navegar norte para volver a Europa.

Aunque hoy en día estos vientos del Hemisferio Sur son utilizadas principalmente por navegantes que participan en algunas de las regatas oceánicas más importantes del mundo como la Volvo Ocean Race o la Vendeè Glove, lugar donde alcanzan grandes velocidades y se rompen nuevos records mundiales de velocidad.

El parelelo 50, los 50 aullantes

Los 50 aullantesFurious Fifties se encuentran entre los paralelos 50 y 60 del Hemisferio Sur. En esta región del Océano Austral (aunque en realidad este Oceáno se considera como tal solo hasta el paralelo 55ºS) los vientos provenientes de los 40 Rugientes se aceleran aún más, con frentes y borrascas continuas que los hacen extremadamente peligrosos para la navegación.

Un viejo dicho de los marineros decía sobre estos vientos de los mares del sur “debajo de los 40 grados sur no hay ley, debajo de los 50 grados sur no hay Dios”.

Esto puede dar una idea del asombro y temor que ha inspirado esta área a lo largo de la toda la historia de la navegación, donde muchas de las pocas embarcaciones que han osado adentrarse en sus mares han acabado hundidas o perdiendo parte de su tripulación.

El paralelo 60, los 60 bramadores

Estos vientos de los mares del sur ya colindates a las costas de la Antártica se les llaman los 60 bramadores que en inglés se le conocen como Shrieking Sixties o Screaming Sixties.

Estos mares a día de hoy no son navegados más que por barcos que van en expedición al continente más frío del planeta. Esta región de los mares de sur cuenta con largos periodos de vientos mantenidos por encima de los 50 nudos de velocidad y olas que han alcanzado puntas de 15 metros resultado de las extremas borrascas que se forman en estas latitudes y con incontables iceberg flotando en el mar.

Al ser un mar tan extremo y difícil de alcanzar, pocas embarcaciones se han acercado o atravesado por lo que se han recogido muy pocos datos sobre estos vientos.

Navegar en los mares del Sur

Como hemos estado viendo, navegar por estos mares, debido a su régimen de vientos no está hecho para cualquiera y solo los barcos mejor preparados y los aventureros se atraven a cruzarlos.

Los vientos y lo lejos que se está de tierra en gran parte de estos mares hace que cualquier incidente sea extremedamente peligroso, ya que los rescates son muy complicados y solo si existe una embarcación cercana existen posibilidades de que te puedan rescatar.

Eso o esperar varios días a que un buque de rescate salga, llegue a tu posición, te encuentre y realice el rescate lo que puede llevar fácilmente varios días.

Además de los vientos que hay en esta región que hace que las navegaciones sean extremadamente rápidas, son lugar con una enorme riqueza y diversidad biológica lo que puede hacer que a veces haya encontronazos no deseados como le pasó a Kito de Pavant en la Vendeè Glove en diciembre del 2016.

Se encontraba navegando por el Oceánico Indico a gran velocidad cuando chocó contra un OFNI (Objeto Flotante No Identificado) que afectó a la integridad del barco. Al día siguiente Kito tuvo que abandonar el IMOCA 60 para ser rescatado por un buque de expedición francés que por suerte se encontraba cerca de su posición.

Meses más tarde, se consiguen recuperar los vídeos en los que se graba el momento exacto en el que el barco de Kito colisiona y se descubre que el OFNI era un Cachalote.

Este es uno de los grandes riesgos de navegar no solo por los mares del sur, donde se alcanzan grandes velocidades, si no la de cualquier mar donde podemos acabar colisionando con un objeto no detectado por el radar ni por la tripulación que puede ser tanto una ballena de gran tamaño como un contenedor flotando que se ha caido de un barco mercante.

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José Martínez de Ubago Álvarez de Sotomayor
El mar es mi pasión y llevo navegando desde mi más tierna infancia, si no antes, tanto en vela ligera como en crucero. ¿Un sueño? Quién sabe, quizás acabar viviendo en mi propio barco.
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